
El Reiki fue desarrollado en el siglo XX por Mikao Usui. La eficacia del Reiki reside en su sencillez para aprenderlo y aplicarlo, conviertiéndolo en un método accesible para todos. El Reiki es una técnica que cualquiera puede utilizar, no se requiere experiencia previa con técnicas de relajación, meditación o desarrollo espiritual.
Se puede sintonizar y canalizar Reiki para aplicarlo en autosesiones y/o en sesiones a otras personas. Aparte de promover la relajación, una de las finalidades principales del Reiki es la de permitir que el individuo entre en contacto con su mundo interno. De esta manera, se redirige la atención de la persona desde el exterior al interior. Esta mirada hacia el interior es lo que permite que el individuo tome conciencia de sus procesos internos.
Consecuentemente, Reiki se convierte en un proceso personal. Por esta misma razón, considero que se ha de evitar transmitir dogmatizaciones en la enseñanza y en la aplicación del Reiki, puesto que siendo una técnica que se adapta al proceso y al ritmo de cada persona, es más aconsejable permitir un margen de flexibilidad en la relación que establece el individuo con esta técnica.
La enseñanza de Reiki se imparte con un método teórico-práctico que dura un fin de semana para cada nivel (o un fin de semana para los dos primeros niveles en los cursos intensivos). El curso se convierte en un espacio para disfrutar y utilizar el Reiki como vehículo para el autoconocimiento. En consecuencia, también se promueve la capacidad innata del organismo para hacerse cargo de sí mismo.
El Reiki empieza como un aprendizaje compartido, y la experiencia que obtenemos de los cursos y de su práctica sirve para satisfacer deseos y necesidades personales. Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino que recorrer y en los cursos nos reúnen diferentes objetivos, pero comenzamos desde un mismo punto de partida: aprender a sintonizar y canalizar Reiki para integrar cuerpo, mente y espíritu.
Los cursos de Reiki no dejan de ser un espacio de dedicación y cuidado hacia el propio individuo en dónde se le brinda la oportunidad de encontrarse consigo mismo.